No suelo y de hecho creo que será la única vez que leáis por aquí un tema relacionado con el deporte y con mi trabajo porque no quiero convertir esto en una continuación sino en ese espacio que prometí serviría para hablar de lo que me gusta y no, pero no puedo más.
Antes de ejercer el periodismo he sido, bueno sigo siéndolo, seguidor y aficionado del Real Mallorca y durante todos estos años he sido socio del equipo y he visto sus partidos siempre o si no los veía hacía todo lo posible por verlos o saber al menos como iba el resultado.
Por eso me duele y, literalmente, me jode ver que ahora el equipo al que he visto y he seguido en segunda y con el que he llorado de rabia al perder una promoción y de alegría al ascender a Primera se haya convertido en una coña marinera y que sólo es noticia porque un supuesto millonario inglés se ha reído en su cara de todo el mundo. El 21 de julio andaba yo en Kössen con el Mallorca y mi compañero Roberto (totalmente recomendado su blog, por cierto), me despertó de mi mini siesta preguntándome si sabía algo de la venta del Mallorca, casi me caí de la cama, lo reconozco. Enseguida me puse en marcha e hice alguna que otra llamada para saber que grado de credibilidad tenía todo. Como era de esperar, la credibilidad era máxima. A partir de ese instante ha empezado una cuesta abajo en la que hemos vivido de todo, desde auditores de Deloitte en el ONO Estadi (doy fe que estaban puesto que me crucé con ellos alguna que otra vez mientras esperaban taxi para irse del estadio) a reuniones no planeadas o canceladas que sin embargo se llevaban a cabo y habían sido anunciadas por todos los medios. Por no hablar de los zopotocientos (siempre me gustó esta expresión), compradores que de repente salieron de debajo de las piedras. Así hemos estado casi cuatro meses en los que, pese a quien pese, la imagen externa del equipo ha quedado muy dañada y no sé en que medida eso puede afectar en el futuro. No pienso hablar de Paul Davidson ni una sola coma porque como he dicho mil veces prefiero reservarme mi opinión hasta que pase un tiempo, al menos en público, en privado es otra cosa.
El pasado jueves asistí a una rueda de prensa que no sabría como calificar.. no se descalificó en ningún momento al inglés, no se mostró sintoma de cabreo, decepción o molestia. Tanto costaba decir que como mallorquinista estaba dolido, cabreado, decepcionado... LO QUE SEA, porque un 'foraster' se había descojonado en la cara de todo lo que esa gente que gasta religiosamente sus euros en el abono del equipo cree y vibra cada domingo? No creo que sea tan complicado, a no ser claro que haya algo más..pero no quiero tener mala fe y pensar que todo es un montaje. aunque cada día que pasa me lo creo más.
Lo más decepcionante es que un club como el Betis, con Ruiz de Lopera, que nunca ha sido santo de mi devoción, haya informado puntualmente de todo el proceso de betisport y aquí se haya optado por la callada por respuesta.. y no, no me creo lo de la cláusula de confidencialidad porque no costaba nada tranquilizar a la afición o dar algún tipo de explicación.
Es mi primer y último post sobre este proceso y sobre el deporte, aunque como he dicho al principio a lo mejor me da por opinar de la liga o cosas así.. pero de la venta.. desde luego que no..
Como aficionado, no como periodista, solo puedo decir... Pobre Mallorca lo que te están haciendo.
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1 comentario:
Ya que empiezas estas cosas deberias darles una cierta continuidad, ¿no? Animo coño, que todavia no has dado tiempo a que la gente se vicie!
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